El tampón eléctrico



 

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No, malpensados, no es ningún juguete sexual para la mujer al estilo consolador sadomasoquista, es un arma de defensa contra agresores.

Se llama “The Pink Stinger” (El Aguijón Rosa) y es una especie de recipientes para tampones que emite descargas de hasta 50.000 voltios por sus puntas con solo pulsar un botón. Tiene dos modos de funcionamiento, uno en el que se activa con solo tocar al supuesto agresor y otro que lanza un par de tampones falsos de algodón que se clavan en la ropa o la piel a una distancia máxima de 4 metros, emitiendo de nuevo una descarga más fuerte capaz de dejar realmente fuera de sí a cualquiera.

Ahora me dan más miedo que nunca las mujeres.

Fuente: Desvariando.

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