Tan simple como utilizar nuestro ingenio para preservar algo que nos aporta hora y horas de diversión.

Los problemas de calentamiento de la Xbox 360, y las nefastas consecuencias que conllevan, preocupan a muchos de sus dueños. Algunos rezan para que no les toque, otros se gastan unos euros extras en un ventilador auxiliar, y otros se meten manos a la obra e incorporan refrigeración líquida a la consola. Eso es lo que hizo Michael Hurt, el preocupado y manitas dueño de una Xbox 360, y el resultado de su obra queda plasmado en esta imagen.
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